Autoestima
Autoestima, el delgado límite entre el complejo
y la soberbia.
La autoestima es la visión propia, de cada uno
sobre si mismo respecto de distintos aspectos de su personalidad o situación,
circunstancia de vida o escala de valores. La autoestima es uno de los
elementos más complejos y misteriosos que la ciencia aún trata de revelar en
toda su magnitud, pero hay algunas certezas inequívocas sobre algunos aspectos
de la fisiología psíquica de la autoestima.
En primer lugar la estima o la visión sobre uno
mismo siempre es absolutamente subjetiva, aún cuando alguien logre hacer una
abstracción profunda y ser lo más objetivo posible, existe un componente
inevitable de subjetividad inherente.
Sabemos que no nos vemos a nosotros mismos como
nos ven los demás y dentro de los "demás" hay quienes nos ven de
distintas formas o tienen conceptos muy diferentes sobre nosotros tanto sea
sobre nuestra apariencia como sobre nuestro carácter o personalidad.
Una autoestima baja o alta suele ser el
resultado una mala decodificación de los elementos del entorno que se genera en
nuestra primera infancia, los estímulos, condiciones de vida, higiene,
salubridad y formación, el equilibrio, es decir tener la estima en un lugar más
o menos correcto es una tarea sumamente complicada, ya que intervienen factores
internos y externos que nos van configurando la idea de quienes somos, como nos
vemos y de qué somos capaces y de que no.
Es por esto que solemos encontrar a personas
con una autoestima muy baja, faltos de confianza en si mismos y que reprimen o
se abstienen de correr riesgos, de asumir compromisos o de tener una actitud
medianamente aceptable en los ámbitos sociales, y al mismo tiempo personas con
una autoestima exacerbada y casi desafiante que nos puede parecer hasta un
gesto de soberbia.
A pesar de esto, muchas de las persona que se
muestran con una gran autoestima y hacen permanentes manifestaciones de la
misma, de distintos modos y maneras y en distintos tiempos y situaciones,
tienen por lo general un alto contenido de inseguridad que los lleva a auto
generar la idea hacia afuera de su alta estima aunque en realidad no la tengan.
Es decir, los casos de verdadera autoestima muy alta son escasos y poco
frecuentes, la inmensa mayoría de estos
casos representan una proyección inversa de la propia debilidad y de la baja
autoestima. Esto se debe principalmente a un principio básico del
funcionamiento de los mecanismos de defensa, es decir, ante algo que nos
atormenta, preocupa o nos incomoda tendemos a negarlo o a expresar lo contrario
para defendernos y no mostrar ante los demás nuestra debilidad.
Esto ha existido siempre y se ha observado
durante décadas en las áreas de estudio, sin embargo el adelanto tecnológico
que llevó al auge de las llamadas "redes sociales" pone de manifiesto
y desnuda aún más este aspecto, terminando así de corroborar y confirmar estas
observaciones. Basta con ver la incontable cantidad de personas que muestran
frases, carteles, letreros y todo tipo de figuras visuales en las que se
expresa la adhesión o la inclusión de una enorme auto estima. En todos los
casos, ante estas manifestaciones, al profundizar en el conocimiento de las
personas notamos inmediatamente que tales expresiones son eso, expresiones de
deseo o de alcanzar estadíos que no se poseen, y por el contrario, personas con
su autoestima en orden, suelen no mostrar ni expresar ese aspecto porque al
tener estima, respetopor si mismos y confianza no requieren de manifestarla
hacia afuera ni demostrar absolutamente nada respecto a sus autoestimas.
Presentarse de manera ostentosa, o haciendo
ostensión de en enormes virtudes, declarando principios y valores socialmente
bien vistos, positivos o de alcance modal no hace otra cosa que conformar la
baja autoestima y la necesidad de mostrar una versión distinta hacia el
"afuera".
Algo similar ocurre cuando las personas en sus
redes sociales inundan sus perfiles con fotos de familiares, amigos, reuniones
sociales, etc,. Esto hace suponer que la persona tiene un alcance social amplio
que tiene un entorno cercano, que no está sola en el mundo y requiere de tal
entorno para alcanzar su ideal de felicidad o plenitud, al contrario de lo que
muchos suponen, los perfiles donde las personas se muestran solas, no están
manifestando egocentrismo ni egoísmo, sino que están entendiendo que lo
importante es que sean ellos mismos y
por si solos los que encarnan la posibilidad de conocerlos antes de conocer su
entorno, algo que a la vista queda, resuelta a veces peligroso, ya que exponer
a familiares y amigos y sobre todo a personas menores de edad a la masividad de
la redes, lejos de provocar un beneficio pueden producir situaciones sumamente
desagradables.
Lo más frecuente es ver a personas mayores
publicando abundantes fotos de sus hijos y nietos, abundar en frases y letreros
con expresiones de índole dogmática y hacer alarde de ello como un valor
propio, es decir, tener un hijo o un nieto y mostrarlo al mundo, aunque ese
mundo esté compuesto por un entorno cercano, refuerza la idea de estar en un
estado social positivo, aceptado socialmente y que configura una virtud o un
valor positivo para si mismo, es decir, al mostrar al nieto no está mostrando
orgullo por el nieto, sino por si mismo, creyendo que esa representación
enaltece su propia condición olvidando el riesgo que conlleva el exponer de
manera masiva a niños y menores de edad.
Es importante entender esto, no como una
restricción o una manera de reprimir el deseo de sentirse orgulloso de su
entorno, sino como una sustancial demostración de falta de autoestima, siempre
negada por quienes tienen esta conducta ya que para ellos esto no representa en
absoluto un defecto o un error sino todo lo contrario, en su concepción, estas
manifestaciones le otorgan la idea de estar siendo afectivamente aptos, es
decir de dar y recibir afecto, no obstante, en realidad esté ocurriendo todo lo
contrario...

Comentarios
Publicar un comentario