PROTOCOLO PSICOLOGICO - COVID-19

 Protocolo Psicológico - Covid-19

 PROLOGO

             Conocemos los protocolos sanitarios, aquellos que nos hablan de los cuidados con la higiene, la protección y la prevención de contagio, lavarse las manos, desinfectar todo lo que entra a nuestra vivienda, cubrirse la boca, nariz y mentón con barbijo y los ojos con algún tipo de gafas, máscara o antiparras. Esto es importante porque un alto porcentaje de contagios se dan a través de la conjuntiva de los ojos. Hay que decir que el virus es muy pesado y que se mantiene poco tiempo en el aire, cae y dependiendo de las condiciones de la superficie donde caiga puede vivir entre 1 minuto y un par de horas, es poco probable pero posible que en algún momento pasemos por un lugar donde haya micropartículas infectadas en el aire y se introduzcan en los ojos, de allí la necesidad de protegerse, también sabemos que un número importante de contagios se dan a través de las mercaderías u objetos que ingresan a las viviendas, pedidos de comida, botellas, latas, y la manipulación de dinero y tarjetas, para todo esto hay protocolos muy claros que deberíamos cumplir no con miedo o paranoia, sino como prevención ya que la imprevisibilidad del virus nos pone a todos en riesgo de contagio y se puede adquirir la enfermedad de manera asintomática, con síntomas leves o graves y producir la muerte, pero lo que nos ocupa en este caso es otro tipo de protocolo, que no es más que una serie de recomendaciones de técnicas que nos permiten atravesar este momento de la mejor forma posible sin ansiedad, angustia, miedo paralizante y stress. Hay maneras de hacerlo, maneras simples que nos ayudan a encontrar un apoyo, algo en donde asirnos para que la situación de aislamiento y temor por la pandemia no nos perjudique aún más. Vamos a ello.

 1) Esperanza.

            No debemos entender a la esperanza como la espera pasiva de que algo ocurra, la esperanza es hacer algo, hacerlo bien, y saber esperar el resultado, en definitiva la esperanza se nutra de paciencia, y para ello es necesario racionalizar algunos aspectos que tenemos dando vuelta en la cabeza y que no entendemos del todo, y por lo tanto no abordamos convenientemente.

Estar informados y tomar conciencia de la realidad nos permite estar atentos pero sin miedo, prevenir sin asustarnos, coexistir sin violentarnos. La toma de conciencia a su vez debe nutrirse del espíritu de solidaridad que en este caso consiste en ser sensible al dolor, la tristeza y las pérdidas ajenas. Esto nos provee la posibilidad de ser más integradores y menos gregarios, la idea es VER al otro, reconocerlo, identificarse con él, porque hay un punto en el que todos coincidimos por encima de la situación particular de cada uno. Aquí no juegan ni el nivel educativo, cultural, social, económico o de cualquier otro aspecto de la vida "normal", ante el virus todos somos iguales y a todos nos puede pasar, ese vértice en común nos une y nos debe hacer sentir parte de algo que es más grande que nosotros mismos como individuos. Las vanidades y egoísmos nos juegan en contra, como así también algunos conceptos del ideario colectivo, como que todo se puede resolver o sobrellevar estando siempre ocupados, haciendo alguna actividad, divertirse y no pensar en nada más que en pasarla bien. Esto es crucial, resulta tremendamente contraproducente adoptar esta actitud por cuanto funciona como una droga que nos da una satisfacción inmediata o al menos la sensación de la satisfacción y una vez dependemos de ello nos hacemos adictos a ello y es imposible hallar un espacio temporal distinto en el que podamos estar bien sin la necesidad de estar haciendo algo o evadiendo la realidad.

Es muy importante tener esperanza, forjada en hechos, tales como la aparición de una vacuna, pero también forjada en actitudes más activas, es decir haciendo cosas y pensando de tal forma que podamos tener una especie de vacuna mental que nos haga más inmunes o menos propensos a bajar nuestras defensas y contagiarnos el virus o, esto es muy importante, somatizar angustias y problemas internos haciendo que nos enfermemos de otra cosa que no sea Covid-19, pero que requieran de atención médica, internación, etc con el consiguiente riesgo.

 2) Racionalizar

            Los humanos nos distinguimos del resto de las especies por la capacidad de discernir, pensar y racionalizar actos y resolver situaciones o problemas presentados, somos capaces de construir y usar herramientas para resolver estos problemas, es la parte mas humana que tenemos, la que nos distingue de todas las especies y en este momento es muy importante entender la necesidad de racionalizar las situaciones, no dejarlas a la libre respuesta de los impulsos y emociones, no se trata de perder la emocionalidad, esto es imposible, sino de enfocarse para hallar un marco temporal y espacial para llevar a la razón la complejidad de la situación y la manera en que podemos enfrentarla.

Racionalizar significa manejarse con información objetiva, clara, precisa y sin caer en la trampa del pensamiento conspirativo, del agotamiento por la longitud del aislamiento, el desasosiego, y todo pensamiento abstracto que se nos forme a partir del sin número de versiones, rumores e información falsa o incompleta.

hay que entender que el virus solo ingresa al organismo por 4 vías, nariz, boca, ojos y tracto intestinal, y que los cuidados y prevenciones deben convertirse en un hábito nuevo y singular para poder convivir con esta nueva realidad, más allá de que esta realidad pueda cambiar y podamos volver a tener una vida parecida antes de la aparición de la pandemia.

Racionalizar es también, entender nuestra situación particular, ya sea por edad, estado de salud, economía, etc, es importante asumir que estar en casa, tener limitaciones para salir y hacer vida social es un problema menor si se lo compara con las consecuencias que puede acarrear el contagio del covid-19.

Racionalizar es también acudir a nuestro espíritu solidario y ser sensibles a la tragedia que viven miles y miles de personas, pero racionalizar es fundamentalmente hallar en nuestro interior aquellos valores que nos hicieron tener una línea de conducta durante la vida, darle el valor que tiene a aquellas cosas que hemos logrado superar, saber que hemos sido capaces de enfrentar y superar desafíos y situaciones muy críticas, donde el panorama era oscuro y no veíamos salida y sin embargo, las hemos podido atravesar y hemos seguido viviendo, con las experiencias que esos desafíos nos dejaron, aprendizaje y conocimiento que hoy debemos usar y tener muy en cuenta, ya que son la base en la que se sustenta nuestra vida como personas en si mismas.

            Es importante realizar actividades que nos den placer o sensación de recompensa, y es importante también entender, atravesar y aprender de las frustraciones, porque la frustración es el único elemento que nos permite crecer, distinto o casi opuesta es la percepción de fracaso, ya que esa percepción nos paraliza y nos decimos a nosotros mismos que con eso no podemos y nos damos por vencidos.

 3) Ansiedad, angustia y stress

             La ansiedad es un síntoma que provoca la insatisfacción o la percepción de no poder satisfacer una necesidad de manera inmediata, cuando la ansiedad empieza a provocar síntomas físicos, orgánicos o biológicos se convierte en angustia, y la angustia es hija de la incertidumbre, que a su vez es la madre del stress. Nada provoca más stress que la incertidumbre, y es la incertidumbre lo que se ha generado alrededor de esta situación, de allí la necesidad de racionalizar y proponerse planes y plazos cortos y viables para tener y vivir la sensación de previsibilidad que nos permite aligerar la carga de angustia.

El miedo, como toda angustia, no debe paralizarnos, debemos actuar con miedo y asumirlo como tal, no hay manera de superar el miedo sin atravesarlo, lo que nos paraliza es el miedo a tener miedo, porque el miedo tiene muy mala prensa y sentir que se tiene miedo nos pone en situación de inferioridad o de percepción de cobardía. Hay que entender que sólo los idiotas no tienen miedo, el miedo es un aliado y una herramienta formidable para nuestra preservación, eso no significa que debemos ser temerosos de todo, sino que ante el miedo hay que pararse, enfrentarlo y vivirlo como tal y seguir realizando la acción que tanto tememos.

 4) Dificultad y autoestima

             La auto estima, o estima o valor, concepto que se tiene de uno mismo es fundamentalmente un pilar donde apoyar el encuentro con uno mismo. La estima no se logra a partir del ego, muchas personas tienen un alto ego y una autoestima muy baja, la estima se logra a partir de la racionalización de los hechos que hemos sido capaces de generar, hacer lo difícil,  aceptar los desafíos, enfrentarlos y buscar herramientas y caminos para cruzar el puente o el obstáculo que se nos presenta. Uno eleva su ato estima cuando percibe y sabe que ha sido y es capaz de superar cosas que son complejas, complicadas, difíciles de realizar, nadie consideraría a alguien un genio por realizar la suma de 2 mas 2, porque es una operación demasiado fácil, por eso, es necesario no sólo aceptar las dificultades sino también de cierta forma generar esas dificultades para luego superarlas, ese ejercicio nos estimula y nos presenta la posibilidad de que nuestra propia estima esté en un nivel suficiente para encarar y desarrollar actitudes positivas, activas y consolidar los aspectos más importantes de nuestra personalidad y carácter.

 5) El punto de fuga

             Llamamos punto de fuga a aquello que usamos para evadir la realidad y que consideramos nos brinda una satisfacción suficiente e inmediata. El problema es que los efectos duran poco y necesitamos volver a hallar un punto de fuga, y este ciclo se repite una y mil veces hasta que llega un punto en que ya no hallamos ningún punto de fuga por donde huir, escaparnos y no pensar en lo que nos hace mal pensar.

Si bien son necesarios y fundamentales los espacios y tiempos de recreación, dispersión, disipación y entretenimiento, es imposible vivir las 24 horas del día de esta manera. Las adicciones a cualquier cosa que sea siempre tienen este origen, falta de racionalización, no ver al otro, la falta de integración y el gregarismo, lo que lleva a una dependencia de la cual es muy complicado salir.

Debemos entender que podemos llevar una vida normal con las limitaciones que nos propone el aislamiento y la pandemia, no es una contradicción, ya que podemos hacer las mismas cosas adaptadas a un contexto distinto, y ese contexto no debe funcionar como la atracción hacia la escenografía, sino como la revalidación de los actores, es decir, no debe importarnos tanto el entramado escenográfico sino la acción y actuación de las personas que interpretan la obra. Este es un criterio muy simple, básico, no tener en cuenta por ejemplo la escenografía de un gimnasio para poder realizar actividad física, hay maneras de hacerlo sin concurrir al mismo, se puede socializar, con los cuidados pertinentes en una escenografía distinta que la de una bar o restaurante, es decir siempre existirá una alternativa que revalorice a las personas por encima del entorno.

 6) Ideal vs. Real

             Si pensamos en las situaciones ideales que hoy no podemos concretar seguramente sufriremos por ello, sin embargo si aprendemos a disfrutar de las situaciones reales que si podemos llevar a cabo, el sufrimiento desaparece casi por completo. Es cierto que no podemos acceder a lo ideal, a lo que quisiéramos y deseamos, pero es posible hacer algo para que las alternativas no sean solamente todo o nada, en el medio del todo o nada hay un universo plausible de ser descubierto, explorado y vivenciado, no debemos tener la actitud monista de suponer que solo hay una alternativa, una sola opción y que sin ella todo lo demás no existe o pierde el sentido.

En esto es importante asumir que hasta que no se pueda volver a una vida similar a la que teníamos antes de la pandemia, debemos adaptarnos a una normalidad distinta y convivir con este nuevo escenario, no debemos sufrir por lo que NO se puede, sino hallar y disfrutar de lo que SI se puede.

Toda sociedad tiene una cultura ideal y otra real, en una están los paradigmas y normativas que nos hacen sentir pertenencia, en la otra están las conductas que llevamos a la práctica en lo cotidiano y lo cotidiano hoy más que nunca debe ser el objeto de trabajo y reformulación de nuestros hábitos, llevándolos a un punto en el que podamos entender que si bien son provisorios y temporales, ese tiempo debemos transcurrirl


de manera sana y sin sufrimiento.

 

 

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