La gran mentira Parte 1

Un viejo dicho dice que hay tres clases de mentira, la pequeña mentira, la gran mentira y las estadísticas. Esta vez voy a hablar de una gran mentira que se ha generalizado, como tantas otras. 
Es que el advenimiento de las redes sociales, ha hecho que los conceptos tangibles de afecto, amistad y amor, se trastocaran demasiado y haya, no sólo una gran confusión, sino también el advenimiento de una concepción errada del verdadero significado de la amistad.
Amistad es afecto, es amor, es un sentimiento noble que no requiere de dar para recibir ni esperar recibir algo  cambio para dar algo.La verdadera reciprocidad o mutualidad no reside en el dar para recibir, o recibir para después dar, esa fórmula es un pilar del fracaso de todas las relaciones. La verdadera mutualidad es alcanzar la satisfacción personal a través del otro, es decir el proceso empieza y termina en el acto de entregar, de dar, de donar, y no requiere compensación. 
Hoy en día la fama y la enorme popularidad que alcanzaron algunas redes como Tik Tok, por ejemplo, ha hecho que muchos hablen de "ser amigos" y es que la aplicación dice justamente eso en cuanto dos personas se siguen mutuamente y tal vez allí resida la confusión. Las declamaciones amistad, seamos amigos, somos amigos, es tan ambigua como irreal, salvo en caso excepcionales, como siempre, hay excepciones, pero hablemos de la generalidad de la inmensa mayoría de los casos. Si una persona te sigue es para que la sigas, si te da un like es para le des tu like, si te comenta algo es para que le comentes algo a ella, no existe el desinterés ni la entrega o la donación afectiva alejada de todo sentimiento de reciprocidad obligada. Por lo tanto se puede afirmar que la amistad en las redes sociales como esta no existe, es una ilusión, es un parche que se coloca a un agujero llamado carencia que coincide con un fenómeno inesperado como lo es la pandemia y la cuarentena o alejamiento físico al que estamos obligados por el Covid-19. 
Como sea que fuere, el concepto de amistad y de "buena onda" permanente, no es más que la cáscara vacía de un gran número de personas que ante la carencia recurre al aturdimiento, la euforia y lo que falsamente llaman diversión, ya que son muy pocas las personas que en realidad se divierten, son muchas más las que se angustian, se frustran y hacen catarsis, las que se sienten victimizadas y sobre todo, en los casos de personas con auto estima baja, se sienten absolutamente expuestas y sensibles a cualquier comentario que no sea favorable.
Existe un metamensaje muy negativo en este entorno, la figura o el simbolismo de que si no sos divertido, es decir, si no haces las mismas tonterías que hace el resto, no sos plausible de ser considerado parte, y la gloriosa fama o el sentimiento de ser conocido y querido por todo el mundo se diluye en una especie de clado viscoso que termina afectando a mucha gente que finalmente no sólo no se divierte sino que entra en estado de stress y ansiedad, la que luego somatiza y se convierte en angustia.
La mayoría de la gente cree estar descargando, desahogando o descargando angustia, carencias y penas a través de esto, sin embargo, sin darse cuenta se han convertido en adictos de una droga, algo que en cuanto no lo tienen produce sindromes de abstinencia e incluso reacciones físicas, orgánicas, además de las psicológicas.
Es muy frecuente que la posibilidad de transmitir en directo de esta aplicación haga que quien lo hace se sienta protagonista y eje central, el natural egocentrismo humano convierte lo que podría ser una simple interacción entre personas, en un elemento de profunda raíces ególatras que develan una pronunciada carencia afectiva o un sentimiento errada acerca del concepto de éxito.
Las redes sociales son inertes, son como las rutas o autopistas, ninguna de ellas es peligrosa por si misma, el peligro se origina en cuanto haya gente peligrosa conduciendo en ellas, de modo que la red social puede ser una fabulosa herramienta benéfica y positiva o un medio para consternar, agudizar, y profundizar la angustia y la percepción de fracaso.
He hecho varios experimentos al respecto, he formulado pregustas, he dicho cosas que representan distintos estímulos y he observado y documentado las respuestas a esos estímulos, y todo confirma que si bien existe un pequeño número de personas que hacen buen uso y logran el objetivo de disipar y aliviar tensiones, la gran mayoría tiene la concepción de que la red social le permitirá no sólo conseguir amigos, sino que además va a lograr un reconocimiento o una aprobación que le haga sentirse popular y querido por todos.
Basta con participar en algunas de estas transmisiones para comprobar en pocos minutos cual es el eje principal y el objetivo primario de dichas transmisiones, y en casi ningún caso se trata de hacer amigos, fomentar el afecto, o el desarrollo de la solidaridad ya que al igual que la amistad, la solidaridad no tiene nada que ver con el dar para recibir, sino con el donar sin interés alguno.

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