Angustia en tiempos de cuarentena
Angustia en tiempo de cuarentena.
Empecemos
por el principio, el nombre oficial de esta situación de cuarentena es
Aislamiento Social Obligatorio y Preventivo, ya arrancamos mal. El aislamiento
social y la sola mención del título genera una especie de implosión sicológica
en las personas. No se trata de un aislamiento social sino de una aislamiento
físico, que aunque parezca lo mismo no lo es. No lo es porque a pesar de esta
situación se puede mantener contacto social, nuestro problema es que tenemos incorporada
como idea central de la socialización el contacto físico, la cercanía personal.
Y no cabe duda que esa cercanía forma parte importante del proceso de
sociabilizar, pero no es la única manera.
Nos pasa lo mismo con la sexualidad, concebimos
la sexualidad únicamente como el contacto físico entre las personas y nos
centramos en uno de los elementos de la sexualidad, la genitalidad y el
erotismo, que no es más que el roce o contacto físico, sin embargo la dimensión
más importante de la sexualidad es la dimensión no física, ya que allí nace y
germina la actitud sexual que luego se llevará al ámbito de lo físico.
La sociabilidad tiene muchos puntos en común
con esto, porque la dimensión no física de la sociabilidad es mucho más
importante y abarca mucho más terreno que el acercamiento físico.
Pero estamos hablando de personas que llevan
una vida, digamos normal, la pregunta es:¿Qué ocurre con las personas que
padecen enfermedades crónicas, o agudas y deben además soportar el aislamiento?
Si a un apersona saludable le provoca angustia,
ansiedad, stress, imaginen lo que debe sentir una persona que además padece de
una enfermedad, que lo obliga a restricciones alimenticias, de movilidad, y que
constituye como persona de alto riesgo. Personas con enfermedades crónicas
leves o severas, en diálisis, internadas, inmovilizadas, con necesidades
diferentes, que dependen en muchos casos de actividades de la administración
pública, o que por su edad no están al corriente del uso de las redes
telemáticas para realizar trámites, etc.
La angustia en estos casos se multiplica, el
aislamiento, aunque muchos suponen que no les afecta demasiado porque ya viven
una situación restrictiva constante, se convierte en un factor multiplicado y
reverberado, los niveles de angustia e incertidumbre son mucho más graves y el
temor es muy superior ya que son mucho más vulnerables y en caso de contagio,
es probable que sus enfermedades no les permitan ser atendido o medicados de la
manera necesaria, he allí el alto riesgo y por lo tanto el alto novel de
desconcierto, temor, angustia y hasta pánico.
Lamentablemente al urgencia ha hecho que
quedaran fuera de toda contemplación alguna situaciones de gravedad, el hecho
de no poder mantener el contacto físico con seres queridos no sólo altera el ánimo,
sino también somatiza a nivel mental y físico muchos otros factores, en primer
lugar, la dificultad en derribar algunas paradigmas como el que sin contacto
físico no puede haber contacto social, esta idea es mortificadora y generadora
de mucha ansiedad. Hay quienes atraviesan este momento en familia y entonces
puede que el aislamiento no produzca esto síntomas, pero también es cierto que
puede producir otros. Como ejemplo
valga que en China, luego de la cuarentena, la tasa de divorcios se disparó de
forma descomunal y la ruptura de relaciones familiares fue tal que debió
intervenir el gobierno para evitar una inminente disgregación social.
Lo cierto es que los pacientes con enfermedades
previas o crónicas, y sobre todo aquellas de cierta edad y que viven solas, se
han encontrado de pronto en una situación que los ha puesto al borde del
paroxismo y a algunos los ha inmerso de lleno en él.
Muchas frases se han puesto de modo en estos
tiempos, el encontrarse con uno mismo, el re inventarse, el buscar alternativas
para pasar el día, el re encuentro con la familia, la posibilidad de compartir
más tiempo con ellos, de alguna manera, dejar de quejarse por no tener tiempo y
poder hacer todo aquello que el ritmo habitual de nuestras actividades nos
impide hacer.
Pero ocurre que el ser humano no es tan simple
ni tan sencillo, en su mente y en su psiquis, hay elementos subconscientes e
inconscientes que nos ponen en una situación, como poco, incómoda, y en muchos
casos violenta.
En el caso de las personas con enfermedades
crónicas, esto produce además una especie de secuencia logarítmica mental en la
que se van sumando factores que terminan por destruir casi cualquier
posibilidad de atravesar el momento con cierta calma, y sin grandes traumas.
Por lo general, cuando se dan situaciones
sociales de este tipo, en la que algo afecta a gran número de personas, se
recurre a un método de charlas, seminarios, talleres, que conglomeran a
personas con problemas en común para tratar en menor tiempo a mayor cantidad de
personas y poder ayudarlas a atravesar el momento, pero esta situación en
particular impide justamente el acercamiento o la aglomeración de personas por
lo tanto, se hace imposible recurrir a ellas, también se restringen las visitas
individuales a terapeutas, y se ha recurrido a la tecnología para dar charlas
"virtuales" del mismo modo que hacen muchos docentes con sus alumnos.
No es lo ideal pero ayuda. Al menos en la mayoría de los casos, en otros se
convierte en un elemento contraproducente.
Si padres jóvenes pierden la paciencia y no
saben que hacer con sus hijos en este asilamiento, imaginen una persona mayor
enferma, sobre todo, si no tiene medios o recursos suficientes para aceder a
distintas alternativas que pudieran servirle como mitigante.
Es verdad que existen técnicas para mitigar
esta situación y poder pasar el día con mucho menos angustia, pero la gran
pregunta es ¿cómo lo hago? ¿Cómo lo logro? y sobre todo ¿cómo lo hago y cómo lo
logro con los recursos que tengo disponibles?
En los muchos casos de gente que además del
asilamiento vive en situación de extrema pobreza y vulnerabilidad esto se
potencia al máximo, en una emergencia sanitaria no contar siquiera con agua
potable segura, con elementos de limpieza, higiene y de protección, eleva el
riego a valores altísimos, y si le agregamos a una persona en esa situación, el
padecimiento de una enfermedad crónica tenemos ante nosotros una bomba de
tiempo con un reloj que no anda bien y no sabemos en que momento ha de
estallar.
Se dan muchos consejos, de todo tipo, tanto
para protección como para mitigar el aislamiento, pero no resulta tan sencillo
ni cumplir con las indicaciones ni acceder e implementar esos consejos.
Nadie sabe en realidad una fórmula infalible
para encontrarse consigo mismo, y aprender a disfrutar de lo que se tiene y de
lo que se puede hacer, casi nadie sabe como descubrir, explorar y desarrollar
potenciales intelectuales para encontrar la manera de enfrentar esta situación
alegremente, y es que ese trabajo requiere de cierta objetividad y nosotros,
como sujetos, estamos muy ligados a nuestra subjetividad, por lo tanto la
imposibilidad del contacto con otro que nos pueda ayudar a realizar ese trabajo
dificulta aún más las cosas, pero existe esta otra alternativa, hoy masiva, de
la comunicación a distancia en tiempo real, y un fenómeno social generalizado
que han denominado "redes sociales".
Es muy importante entender este fenómeno porque
es un arma de doble filo, es casi como la energía nuclear, que puede ser
utilizada para salvar vidas, para generar energía o para fabricar una bomba
atómica, o sea podemos construir con ellas o crear un arma de destrucción
masiva. Una red social puede ser un arma de destrucción masiva porque se va al
otro extremo de la personalización exagerada, se va al extremo de la
despersonalización, y de la búsqueda de un reemplazo y no a la búsqueda de una
recompensa, se deja de usar por placer y empieza a ser usada por necesidad, la necesidad de sentir que tenemos un
enorme contacto social, aunque sea a la distancia, nos mitiga la angustia de
sentirnos solos y aislados pero también nos pone en situación de competencia y
obsesión, sin hablar de la adicción que puede provocar y entonces, como todas
las adicciones, el medio se convierte en el fin en si mismo y allí, no sólo no
dejamos de sentirnos solos, sino que necesitamos cada vez más y más, como un
droga, sentir que somos en cierta forma el centro de una gran actividad social,
sentirnos queridos, admirados y hasta populares o famosos. Parece exagerado
pero no lo es. Desde que comenzó esta situación el uso de redes y aplicaciones
se elevó en más de un 340% lo que indica claramente que hemos adoptado esta
forma como la única posible de mitigar la angustia del aislamiento.
Ahora bien, cuando esta situación termine,
vamos a poder notar si fue una dicción temporal e inducida por el aislamiento o
la inercia y el placer que hemos obtenido nos imprime la necesidad de seguir en
ese rumbo incrementando la despersonalización y la disgregación.
Mientras tanto, podemos acceder a algunas de
esas alternativas que se proponen para mitigar estas angustias, pero es un poco
tarde para evitar la adicción, ya se ha dado, está presente y será el gran tema
que deberemos discutir cuando esto pase.
He descubierto, que un buen foro a distancia con
personas enfermas y que padecen angustia por aislamiento, puede ayudar
consistentemente y de manera concreta a muchas personas, habrá como siempre,
algunos que no lograrán salir de ese estado, pero estoy convencido de que
muchos si lo harán, y es mi propósito utilizar esa plataforma a distancia para
reunir a personas que estén en esta situación y brindarles algún conocimiento
concreto acerca de las cosas que se pueden hacer para atravesar este momento
con menos angustia y con un poco más de calma y de esperanza, sin recurrir a
dogmas, a creencias o ideologías, simplemente, accediendo a conocer algunas
técnicas comprobadas que sirven para que nuestro pesar, nuestra situación de
angustia en aislamiento pueda ser parte de otra frase de moda, convertir esta amenaza
en una oportunidad, anular la oscuridad con la luz de un pensamiento positivo y
alentador, con incentivos que por su simpleza nos pueden mejorar la calidad de
vida.

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